Karma las pasiones, loko.

Antillan Lopez, alias el cagakristos, resucita de su ultima muerte apocalíptica en la forma de una babosa que se arrastra por las lavas secas de volcanes tercermundistas. No puede creer tal virtud, después de haber desatado la hecatombe culminatoria de la raza humana, apretando el botón que haría desaparecer la vida del planeta. Cuando todos suplicaban que no saciara su sed de venganza, después de haber viajado 300 años en micros amarillas marcadas por las luces radioactivas, después de haber soportado que los culiados le triplicaran las expectativas de vida a más de 500 años, y al ver las nuevas razas de seres humanos desarrollados por natura, en aberraciones cada vez más desafiantes para las mentes de la mayor parte de aquellos niñitos, quienes inocentes jugaban con los desechos radioactivos, sirviéndose en sus hocicos sendos pasteles de plutonio. Entonces, pensó él, esto es todo, se acabo la wea, no más hueas nunca. Y desato sendas ojivas nucleares para destruir al mundo. No lo pensó dos veces, simplemente acabo con todo. Y ahora, en una dimensión distinta se arrastra en su cuerpo de una babosa que juanito encontró un día, y llévasela al salero de la mesa. Y mientras juanito vierte la sal sobre la indefensa babosa, se pone a pensar en por qué se mareaba a veces al pensar en aquellos juegos conceptuales que tanto le gustaban. Decía el que al decir las palabras, estas se hacían realidad por primera vez, por eso no le gustaba leer callado. Era él invocando a los poetas. Recreando los sueños perdidos de quienes quedamos ya muy atrás, en algún karma olvidado. En algún sueño de muerte y resurrección

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Blogger Fiestoforo dijo...

Excelente loco, narración bien realizada y sin laberíntos surrealistas donde el lector se tropieza con los meta-mojones cósmicos del absurdo. Has superado el absurdo sinsentido y has llegado al sinsentido abdiestro.

7:31 p.m.  
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