Friso de la Razón

Mientras sueño en las Termópilas despierto en una ciudad de ruinas que no es Atenas: un Efialtes vestido como yo ha permitido el paso a los invasores, ya no persas, al ágora del mundo.
Los guerreros no responden. Tras las preguntas, Jerjes sonríe.
Ismael Gavilán
Mientras leía los poemas de Bruno Cuneo en la última PIedra de la Locura, y disfrutaba acordándome de los poemas de Ismael Gavilán sobre la batalla de las Termópilas, y el rey Jarjas, en su corolario fabuloso, recordaba que nosotros no escribíamos de grandes batallas ni fastuosos monumentos a la memoria de Occidente, y su tracalá de divergencias abismantes. En rigor nuestros escritos no escribían sobre algo, eran ese algo escrito que se mostraba inquieto en la hoja fogosa de la pantalla. El dragón remilagado de la ciencia entrometía su cola entre los versos melódicos y bien estructurados de algunos, mientras que una quimera chascona, con cueva un invunche inverterbrado, como gargajo acéfalo, se confundía en las marcas que con perdenales y a golpes fuimos arrebatando al friso de la razón. Allí entre las chiribitas agotadas del gran incendiario, descubrimos un cobijo exhorbitante, un último reducto para nuestros desvaríos.

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Blogger Translaughter dijo...

mortal poesia compadre. Se viene bueno cornucopia recagados. el diseño esta bueno.
querimo ver mas images and poetry please.

4:07 p.m.  
Blogger Fiestoforo dijo...

Lo mismo digo... y tutankamon?

10:33 a.m.  
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