Crónica de una titulación anunciada

Erase una vez un miserable estudiante de traducción que no llegó a la hora a su ceremonia de entrega de notas, no llegó en tenida formal, no fue leida su nota en público, no fue evaluado positivamente como el resto de sus compañeros, no se comió ni un canapé, ni se tomó ni un copetito en el ágape, ni tuvo a sus familiares al lado para felicitarlo porque, a mayor abundancia, a esas alturas ya no había nada que celebrar.

LA WEA MISERABLE

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Blogger say no more dijo...

Hola, me pille ese blog en una página en Internet, solo me queda felicitarlos está muy bueno.
Saludos

10:01 p.m.  
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