La Media Vuelta

Llegamos a lo más profundo de este abismo. Ya nada queda más allá. Cercanamente, a solo pasos, la entrada truinfal de la nueva literatura lo hace de este modo. No otro. Así de coaticos volvimos a las andanzas multifuncionales de nuestra literatura espontanea. Con el pie espontaneo que pisa mierda, se gesta el devenir ipsofacto, ad valorem y de un paraguazo. Así de brigidos, concatenando sentido en la dirección correcta. la de este viento vital. Me veo más alla. Espontaneo y cercenador, la nueva pluma rompe los mundos y con ello a los inmundos. Como un Dios errando, dejando la pura zorra adrede. Y que así sea su voluntad entonces, en el máximo de los egoismos. Sentirse divino, y de repente, se acaba. Llega alguien a cortar la entrada. Entonces nos despedimos, quizás algo vimos o de algo te acordaste. Cercenado e inmundo, el cadaver del recuerdo muere de nuevo frente a tu ojos. Ya no quedaba nada más de este regreso. Quizas nunca me fuí. Me dormí y desperté. Y al otro lado estaba yo.

Etiquetas: , , , ,

Epitafio

Sí, tú me mataste
cuando me pediste perdón
por el daño que me harías

Me mataste,
cuando dijiste que era yo
lo que siempre buscaste

Tú me mataste,
cuando quisiste llevarme
contigo hasta el fin del
mundo

Me mataste,
cuando me advertiste
que no buscara abrigo
en tu seno

Y ahora,
¿me darás al fin sepultura?

Etiquetas: , ,

El extraño caso de la muerte súbita del Intérprete (parte 1)

Dejame tranquilo, dejame pensar…. Dejame decirles lo que sé




El público, generalmente bullioso, enmudeció ante el mensaje inesperado

Aquel silencio espontáneo y prolongado acallo hasta al orador. The interpreter screw it up! He thought, prosiguio con su speech.



“Yo lo maté, disfruté viendo su sangre derramada en el suelo, sus sesos esparcidos por la alfombra, y su cara de snob”



La audiencia comenzó a voltear sus cabezas hacia la cabina. La expresión del interprete les sorprendió tercermundistamente. Estaba pálido como una hoja. Había estado interprentando toda la mañana y no habia alguien para reemplazarlo. La colega finlandesa había notado su desazon. En varios instantes sintio la tensión del divagar. De sentir que las palabras, tan sutiles, se escapan en un vacío semántico, mas alla de donde sus ramas cognitivas se asoman. Le hizo señas para que saliera de su trance. Pero el interprete estaba muy lejos. Incluso mas alla de esta conferencia. En su mente, estresada hasta el paroxismo, dejaba caer una fila de semas cargadísimos al microfono. Cansado de pensar como traducir “accountability”, si será mejor para el contexto usar “responsabilidad”, aunque aquella palabra no convenciera al maestro que le enseño el camino del interprete, como usar aquella katana ancestral para cortar el queque semántico. “Es mejor decir obligación de dar cuenta” es lo que decía el maestro. Pero no era momento de entrar en aquellas vacilaciones. Ya habian pasado 5 o 6 frases y su análisis se perdía en la profundidad del absurdo. Miraba los ojos del orador, hasta que perdió la capacidad de entender lo que él decía. Dejó que algo tomara la narración interpretativa. Entonces, aquellas palabras salieron de su boca. Despues de eso, se desmayó, boto la cabina, produciendo un ruido infernal en los receptores de señal corta.



Y murio.

Etiquetas: , , ,

Efemérides

5 de noviembre de 2009

Norberto se encontraba revisando sus cuentas tras interminables horas de trabajo aquella jornada. Su cerebro embotado lo obligaba a hacer ingentes esfuerzos por concentrarse en comprender el porqué de tamaña diferencia entre los resultados de una suma y de otra. De pronto, algo hizo clic en su cabeza, un escalofrío recorrió su espina dorsal y un calorcillo empezó a brotar de sus mejillas sonrosadas. En su mente desfilaban recuerdos brumosos de luengas jornadas laborales a merced del hambre y del sueño, presa de calambres corporales, noches insomnes, días calurosos y una extraña sensación de pánico. Puso fin al carrusel con una exclamación: ¡Me han estado cagando, por la mierda!

Etiquetas: , ,

Volveré

Volveré yo a las miserias de antes?
Cuando podía voltear mi mirada al cielo cruzado de nubes rojas
Cuando envenenado del vino más barato deglutía lentamente las más deliciosas sopaipillas...
Cuando el viento me enfriaba las comisuras de los labios y sentía que estaba rebozante de vida como nunca...
Volverán las timoratas osadías, los arrebatos doblegados, aquellos anhelos de tierno constructor de sueños?
Mientras espero una micro para ir a la pega, me pregunto.

Etiquetas:

El Regreso Espontaneo e Inconveniente de la Ponderada Poesía Conchetumadre

Hasta aca nomas llegamos. Volvió la Poesía Conchetumadre a comprobar si en verdad el papel(o el pixel en este caso) realmente lo aguanta todo, pues yo ya no aguanto esta mierda insana que hemos heredado según las eras. Nuevamente con ganas de decirles a todos esos conchesumadres que nos roban cada dia, que a pesar de que tenimos las moneas y que contamos con unas cuantas piltrafas que hemos logrado haciendonos recagar los ocelos frente a las calderas informáticas, seguimos aca odiando vuestra personificación del egoísmo, de los poderes que se esconden en los bolsillos. Ya llegaremos nosotros con la labia pa puro decirles que son unos hijos de puta que merecen morir. Reculiados de mierda, comedores de pollas que probablemente envenenaron los vientres de vuestras putas madres al ser concebidos en cachas oligoespérmicas. La perra distempérica que los parió debe arrastrarse como una alimaña al ver lo desgraciada y maldita de su labor. Porque si hay algo que debería ser errádico, esto debería ser su ADN desviado e infame. Aquellos que lucran de nuestro hacer y nos convencen que debemos seguirlos hasta encontrarnos engañados posteriormente y teniendo que darles lo nuestro. Ojalá que mueran violados por el chico por sendos mozalbetes que carguen tulas de titanio, y se mueran del dolor que los penetra sin piedad, impalarlos por el hoyo con las estacas de su injusto elitismo hasta que caigan inconcientes por el dolor y la muerte los haga retorcerce en arrepentimiento, y que sus restos sean exhibidos y su putrefacción diaria sea lo que nos recuerde no permitir que tales hueste se levanten nuevamente y nos controlen haciendonos cada vez más como ellos. Más Reconchesumadres.

Amén.

Etiquetas: , ,

Miserabilismo anglosajón

El socio fundador de Pink Floyd y maestro creador de The Wall y su himno "Váyanse a la chucha, profes de mierda!" (traducción libre), nos presenta una bellísima condensación del espíritu miserabilista, a guisa de botellita de esencias defecales. He aquí la cuestión, extraído de la Wikipedia:

The following story is what Pros and Cons of Hitch Hiking is all about song by song, scene by scene in Roger Waters' own words.

4:30 AM SCENE I
(A suburban bedroom somewhere near London) "Shane" plays on the TV. An Englishman, struggling with a nightmare wakes his American wife. She speaks.
Wife: "Wake up, you're dreaming"
Man: "What?"
Wife: "You're dreaming"
The man mumbles disjointedly about his dream. His wife soothes him back to sleep.

4:33 AM SCENE II
The man returns to his dream. He and his wife are driving through continental Europe. There is a vague feeling of threat. The European psyche still shrinks from memories of The Jackboot. Borders are dangerous places. The law is a fickle friend. They pick up two hitch-hikers, a beautiful girl and a hooded terrorist...
Lust conquers fear, the man courts the girl. His sensible family sedan metamorphosis into a metallic green Lamborghini. The girl is impressed. They go for a drive.
He is about to seduce her when... Fear conquers lust.

4:37 AM SCENE III
Paralysed by fear, he is whisked back to suburbia and attacked in his own home by a gang of Arab Terrorists. He rages in his impotence.

4:38 AM SCENE IV
(A small Hotel overlooking the Rhine) The man and the girl eat dinner. He takes her upstairs and orders breakfast. He locks the door. He reaches out for her...

4:40 AM SCENE V
Reaching out in his dream he wakes his wife again. She is not a pleased woman. He is horny. She rejects him and goes back to sleep. He lies in bed, brittle and angry.
"Bloody toast crumbs" He silently rants. "Hey girl, take out the dagger and let's have a stab at the sexual revolution."
He falls asleep again and dreams of a geographical solution to his marital problems - They will return to his wife's native land and live off it. She will be fulfilled. They will be happy.

4:50 AM SCENE VI
(A cabin in Wyoming) The experiment fails. Through the trials and tribulations of self-reliance the couple polarise. She falls in love with a "friend from the East". They part.

4:56 AM SCENE VII
(The edge of a highway - somewhere in the States) The man is now alone. He is the hitch-hiker. A truck pulls up.
"Hey kid, you looking for a lift?... Get on up here."
He climbs in and whines to the truck driver. The truck driver, happy to join in the battle of the sexes, commiserates for a while. Then, realising that our hero is about to vomit all over his highly polished cowboy boots, he throws him out of the rig.

5:01 AM SCENE VIII
(The Gutter) Things go from bad to worse.

5:06 AM SCENE IX
(A truckstop) A waitress with a heart of gold sympathizes with our hero reaffirming his basic belief in life and love. He wakes.

5:10 AM SCENE X
(Back in Suburbia) As he awakes our hero experiences a moment of clarity. He feels at one with the world. He has the answer?

5:11 AM SCENE XI
(The bedroom - One minute later.) The moment fades. The man is afraid. He reaches out and touches his wife's hair. She is awake. He loves her..."

Etiquetas:

Esclavo del progreso

06.30 Suena el despertador
06.32 Me levanto a apagarlo
06.33 Me vuelvo a acostar
07.45 Despierto sobresaltado
08.10 Salgo sin haberme duchado y sin desayunar
08.22 Logro llegar al metro
08.36 Logro subirme a un carro
09.12 Entro a la oficina
09.18 Empiezo a trabajar
10.36 No logro concentrarme
11.42 Muero de sueño y hambre
12.51 Consigo un refrigerio
13.33 Muero de hambre y sueño
14.52 Salgo a almorzar
15.37 Vuelvo a mi puesto
15.44 Termino de leer el diario
17.42 Me aburro amargamente
18.06 Me logro concentrar en el trabajo
19.58 Tomo mis cosas y salgo
20.12 Consigo subir a un carro del metro
20.31 Con escasas fuerzas subo al bus alimentador
20.47 Dejo mis cosas sobre la mesa
21.16 Tomo un té y como un pan con mantequilla
22.07 Veo televisión
00.46 Pongo la cabeza sobre la almohada
04.49 Tengo sueños inverosímiles
06.30 Suena el despertador

Etiquetas: , ,

La wea miserable de la semana: Horus/Jesus

La wea miserable de la semana, y quizás de los últimos dos milenios, se relaciona con dos seres míticos que presentan características muy similares. A continuación las más salientes se resumen:


Jesús

Horus

Nacido de la Virgen María

Nacido de la Virgen Isis

Anunciado por la estrella del este

Anunciado por Sirio (la estrella del este)

Nacido un 25 de diciembre

Nacido un 25 de diciembre

Amenazado de muerte por Herodes

Amenazado de muerte por Herut

Visitado por los tres reyes magos

Visitado por las tres deidades solares

Seguido por 12 discípulos

Seguido por 12 discípulos

Revivió a Lázaro

Revivío a Osiris

Crucificado

Crucificado

Bajó al infierno y subió al cielo

Bajó al infierno y subió al cielo

Al tercer día resucitó

Al tercer día resucitó

Conocido como El Buen Pastor, el Hijo de Dios, el Cordero de Dios

Conocido como el Buen Pastor, el Hijo de Dios,

El Cordero de Dios



Da para pensar que las deidades del mundo se encuentran fuertemente relacionadas, ya que Dios es el mismo para todas las religiones y estas caracteríscas pueden ser paradigmáticas para la salvación.

También puede ser que Jesús y Horus sean la misma persona, y que sus origenes se hayan mezclado en algún momento.

O puede ser que el Mito de Jesus es una copia del Mito de Horus.

Existe tambien componentes astrológicos a considerar.

Los dias 21,22 y 23 de diciembre equivalen al Solsticio de Invierno, el momento en que el sol deja de desplazarse al sur y comienza a moverse en dirección al norte. Durante estos tres días el sol parece estar quieto(o muerto) para luego reaparecer(revivir) en su movimiento hacia el norte.

Sirio es la estrella más brillante que se puede ver en el cielo. Durante estos mismos días, esta estrella se alinea con las tres estrellas que componen el Cinturón de Orion (conocidos antiguamente como "los tres reyes") y apuntan a la ubicación exacta del sol durante el final del solsticio. Por esa razón, son tres reyes magos los que van a visitar al salvador (el Sol) durante su nacimiento (el solsticio de invierno) guiados por la estrella de belén (Sirio)

Estos datos permitian a los antiguos determinar el momento en que las estaciones comenzarían su ciclo, y no es de extrañar que en muchas culturas estos fenómenos eran venerados a través de analogías e historias, como las historias de Horus y Jesús, historias por las cuales miles murieron en guerras santas y otras debacles.



Etiquetas: , ,

Silencio

Es aquel silencio el que me atormenta
Me define desde su estactitud tenebrosa
Me rodea con un perfume inodoro
Se extiende desde mis entrañas
y me sale por la boca
en un grito vacío, que quería decirlo todo
pero no pudo decir nada
porque aquello que no tiene fundamento
no se sostiene en el aire
excepto el silencio
que mientras más completo parezca
o mas siniestro, o más elocuente
es para mi una ceguera de espíritu,
una muerte instantánea
y cae como una pluma sobre mi conciencia
ya que dice mucho
y no dice nada
y jala mi existencia hacia los vórtices
de la locura. Posee el ritmo
exacto en cual resuena tu nombre
en el eco infernal de mis paredes mentales.
quizás sea mejor callar
y sentir como el vacío envuelve.

Etiquetas: ,

La mente del hombre casado

Ella se abalanzó sobre él, para besarlo. Quería convencerse de que aún le pertenecía. Él corrió la cara y echó su cuerpo hacia atrás, evitándola. Ya no podía sentir nada por aquella persona que, seguramente sin darse cuenta, había hecho su vida miserable por tantos años.

Buscó algo de comer, pero solo encontró ollas sucias y restos de lo que parecía algo que acababan de comer. "¿Qué es esto?", preguntó, mientras le sonaban las tripas. Ella replicó: "Ah, eso eran unos dulces que compré en la panadería. Te íbamos a dejar uno, pero no tenía qué darle al niño de cenar, así que se comió el último. Eran tres: uno para cada uno".

Hurgó en una bolsa y encontró una hogaza de pan duro. Abrió el refrigerador y solo encontró una pizca de mantequilla para untarle. Se preparó un café.

Depués de beberlo y de comer de mala gana la mitad del trozo de pan, se dirigió al dormitorio, pero solo introdujo medio cuerpo. La luz estaba apagada. Ella veía televisión. El hijo dormía profundamente, con la cara sucia y la ropa del colegio aún puesta.

Cuando se agachó para besarlo en la frente, metió su mano entre las cobijas para saber si no era tarde para llevarlo al baño. Por suerte, aún era tiempo.

Con el niño como sonámbulo, lo llevó al baño, le ayudó a orinar, le limpió la cara con un trozo húmedo de papel higiénico. Estaba tan dormido que no pudo lavarle los dientes, aunque por la boca expelía un olor ácido. Lo llevó al dormitorio, le sacó la ropa, le puso el pijama y se recostó un rato junto a él, resignado.

Ella reía con el programa que pasaban por la tele. A ratos le hablaba, pero él solo escuchaba un rumor. Su mente divagaba por hermosos parajes en un día soleado. Miraba a su hijo correr entre las margaritas y a una bella mujer a su lado estirándole la mano para ofrecerle un exquisito panecillo que había preparado ella misma.

De pronto, un intenso dolor en el estómago lo devolvió a la realidad. También le dolía el cuello. Buscó una almohada, pero las tres estaban tras la espalda de su mujer, que seguía riendo frente al televisor.

Cerró los ojos por un momento, para tratar de imaginar otro bello paraje, pero el dolor de estómago se lo impidió. Al abrirlos, miró a un lado y vio a su mujer semirecostada, que dormía profundamente, aún con el control de la tele en las manos, los lentes puestos y la boca entreabierta.

Se levantó para arroparla. Seguía vestida. Incluso llevaba puestas las zapatillas. La movió para despertarla. "Sácate los zapatos", le dijo y le estiró el pijama para que se lo pusiera. El dolor de estómago lo distrajo nuevamente.

Se dirigió al baño, se lavó los dientes. Tomó un vaso con agua. Se miró el rostro cansado frente al espejo. Sus ojos reflejaban el cansancio del mundo entero.

Con más sueño que hambre, se decidió a dormir. Púsose el pijama, corrió al hijo hacia el medio de la cama, le arrebató una almohada a la mujer, cogió el control de la tele y buscó algo que ver.

Por la pantalla desfilaban mundos inverosímiles; escuchó noticias escalofriantes; vio imágenes idiotizantes, la mitad de una película que parecía buena y a un puñado de noctámbulos filosofando sobre el sexo, la oficina, el clima... hasta que por fin, sucumbió al sueño y se durmió.

La mañana siguiente, como un autómata, se levantó, se dirigió al baño, se dio una ducha larga, como acostumbraba. Aprovechó el momento para masturbarse, pensando en la mujer que invadía su imaginación. Todavía le dolía el estómago. Después del baño, hurgó en el clóset para encontrar su ropa, entre la maraña de ropa sucia y limpia, sábanas sin doblar, envoltorios de caramelos y un envase de desodorante vacío.

Tras entrar en la cocina y recordar que no había nada para comer, se preparó otro café, lo apuró y se devolvió al baño, se lavó los dientes, arropó al hijo, que seguía durmiendo y preguntó a su mujer: "¿Dónde están las llaves?" Ella respondió: "No sé donde dejas tú esas cosas, déjame tranquila", para luego darse media vuelta y seguir durmiendo.

Cuando llegó a la puerta, echó una mirada hacia atrás. Sus ojos vieron el cuadro que obstinadamente se repetía cada mañana, cada vez que hacía lo mismo, antes de marcharse al trabajo: los trastes sucios del día anterior repartidos por la mesa; ropa sucia estorbando la salida del dormitorio; polvo acumulándose sobre los muebles; los cuadernos de colegio del hijo en el suelo, debajo de la mesa de centro; sobre esta, una maraña ininteligible de artículos de diversa índole además de las llaves que buscaba.

Un hedor a encierro gobernaba toda la casa.

Abrió la puerta, que daba a la calle, y un resplandor lo encegueció por un segundo. Había un sol maravilloso allá afuera, esperándolo. Mientras caminaba hacia la avenida principal, donde tomaría el bus que lo llevaría al trabajo, sus vecinos lo miraron de reojo, como si estuvieran ante un proscrito.

Al dar vuelta por la esquina, vio a una mujer hermosa, como con la que soñó la noche anterior. Se desesperó. Cruzó a la otra acera para conocerla, quizás -o al menos- para saber su nombre. No vio el bus que todas las mañanas aparecía puntual desde la calzada de enfrente.

Todo terminó en un segundo. Su cuerpo voló por los aires como un pañuelo y se fue a estrellar contra un poste del alumbrado.

Boca abajo, sin aliento, sintiendo la sangre fluir por todo su cuerpo, recordó por fin lo miserable que le había hecho la vida su hermano, cuando era un infante; recordó a su madre, que hizo su vida miserable en la adolescencia; recordó la imagen sin rostro de su padre; recordó a las víctimas de sus propios abusos. Y sintió que merecía todo aquello, que merecía morir así, por sorpresa, antes de descubrir que la vida podría darle una tregua.

La hermosa mujer nunca se dio cuenta de lo ocurrido. Su vida continuó felizmente sin haber presenciado aquel macabro descenlace. Su mujer, en cambio, tras su muerte, se volcó a una vida de desenfreno y a los pocos años, murió también.

Su hijo, el día posterior a su muerte, hurgando entre las cosas que había en la casa, encontró una libretita, en la que su padre le escribía mensajes para cuando algún día no estuviera presente. Allí le relataba el calvario que había sido su vida, su desesperanza; y lo aconsejaba a ser un hombre de bien, para no apresurarse ni desesperarse ante la adversidad.

Ese hijo conoció a una hermosa mujer, con la cual se casó y formó una familia. Ahora vive una vida tranquila y plena, como su padre hubiera querido.

Su mente no divaga por ningún paraje de ensueño, porque cada domingo salen al campo con sus hijos a una tarde de picnic, y su mujer le prepara exquisitos manjares.

A veces, en las noches, mientras pasa por ese estado de entresueño que antecede al sueño profundo, cree sentir la presencia de su padre a su lado, dándole un beso en la frente y deseándole buenas noches. En esos momentos, su mente se distrae levemente, recordando algunas tardes en que ambos salían a jugar a la pelota o a pasear al perro.

Cómo quisiera poder compartir con él la alegría de vivir, que ahora disfrutaba gracias a sus consejos.

"Saludos padre, dondequiera que estés y buenas noches", es lo que siempre repite antes de quedarse dormido no sin antes abrazar a su mujer, satisfecho.

Etiquetas: , , , , , ,

El Despechito

Entregado al éxtasis soñado de las drogas fuertes pienso en tu cara de puta santa. Podrías haber tenido compasión por mi pobre corazoncito que se muere de ganas por amarte y ser tuyo forever, o hasta que llegue la muerte. Sin embargo, no soy suficiente para tí, puesto que soy moreno, de ojos cafés y pelo rizado y eso no viene con tus genes facistas italianos. Es una lástima. Pero tu sufrimiento no se irá, pues lo que mas debe dolerte es ser tu misma, una persona despreciable, pero igual te quiero.

Escrito el año 2002 antes del anticristo.

Etiquetas: , ,

miserable a concho

vuelto a la vida
en un instante morí
y resucité

algo terminó siendo develado
los fantasmas del pasado
me visitan

y caigo en el abismo

me retuerzo
en un mar de remordimientos
doy palos de ciego

alguien ofrece la otra mejilla
pero no tiene
pues yo se la he cercenado

sigue con tu vida
y deja morir

no encontraré el equilibrio
entonces,
seré un ánima en pena

per sécula seculorum

Etiquetas: ,

Miserable feelings again

Héme aquí viviendo mi propia miserabilidad a concho... casi disfrutándola. Es necesario resarcirse de tanto daño ejercido sobre mí mismo. Es necesario levantar la cabeza y lanzar un grito desgarrador, aunque suene como un trino. Es necesario hacerle Ctrl+Alt+Supr a toda la modorra, al cansancio, a la desidia. Es necesario cargarse de energías, hacerse gregario. Es necesario amar sin pedir nada a cambio, perdonar y olvidar. Es necesario llorar a mares hasta perder las lágrimas. Es necesario no perder el rumbo, rescatar los lazos perdidos. Es necesario abrir los brazos para recibir al desvalido. Es necesario dejar la coraza a un lado y dejarse invadir por el afecto. Es necesario dar el paso decisivo. Es necesario dejar de lamentarse.

¿Será que estoy olvidando mi realidad? ¿Será que al fin estoy aprendiendo? ¿Será que al fin encontré mi centro? Quiero compartir esto con alguien, con todos. Quiero abrir los brazos y estrechar al mundo en un gran abrazo, a ver si con eso logro robarle apenas un trocito de felicidad. Quisiera ser el cáliz y el pan. Quisiera traer la buena nueva. Perdonar a todo el mundo. Alzar los ojos al cielo y esperar la venida del Padre. ET... ET phone home!!!

Quisiera abandonarme. La adolescencia ha sido demasiado larga. La adultez es la condena de los incautos. ¿Es posible abandonarse? ¿Quien quedará cuidando de mi cuando me vaya? ¿Podré arrepentirme y volver?

La vida es un teatro. De la nada, aparecemos, de tras el telón, desarrollamos nuestro acto, y en una reverencia, desaparecemos por el otro lado. Nadie, ni siquiera nosotros mismos, sabe qué hay tras ese telón. En el momento que saltamos a escena, lo olvidamos. Y una vez que volvemos allí, desaparecemos por siempre... ¿o no? Y ¿quién nos observa? ¿Tenemos espectadores? ¿Hay un respetable? El aplauso, al parecer, nos está vedado. Es difícil así, no sentirse marioneta.

Una última cosa, hemos de derogar algunos consejos que de puro rancios, se han vuelto inopinables, sin embargo, nos han hecho más miserables: no hagas algo de lo que después te puedas arrepentir.

Instáurese este nuevo consejo, para todas las nuevas generaciones, y para las viejas con capacidad de reconversión: no dejes de hacer algo de lo que después te puedas arrepentir por no haberlo hecho y para amedrentar a los más escépticos intercálese entre "arrepentir" y "por" el adverbio: amargamente.

Viva La cornucopia. Muera al fin la weá miserable.

Etiquetas: ,

La Muerte del Papa Juan Pablo II





He de dar testimonio a las futuras generaciones de miserables que recorran estos fútiles parajes, de qué manera me afectó la muerte del Papa Juan Pablo II. La primera lástima fue realizada en los mismísimos momentos de su agonía, cuando con un ser igual de blasfemo que yo apostamos 5 lucas sobre la muerte del cura. Y era la apuesta a mi favor si hubiese muerto el viernes primero de abril. Sin embargo, murió al día siguiente, haciéndome perder dinero que después de todo aún escaseaba en mis bolsillos.
Pero hubiese sido sólo aquel infortunio, mas su hálito a muerte habría de dar su último soplo sobre mi persona el día lunes, cuando aun el cuerpo se descomponía en la vigilia de aquellos que como buitres resguardan el cuerpo del sumo pontífice. y como cualquier lunes realizo mi viaje a Valparaíso, solo para vaciar mis conocimientos e iluminaciones terminológicas, mis narraciones de sueños progresistas en los cuales se canta sobre naciones organizadas en equipos terminológicos que observan emocionados los registros que mantendrían la info léxica para el análisis de las futuras generaciones, por unos cuantos pesos que saciasen mis necesidades humanas. Y no era sorpresa para mí que nadie me hubiese informado que tal funesto día era mi obligación ni siquiera acercarme a las aulas cristianas, ya que por algún tipo de acuerdo, se estimó que era justo y necesario cerrar la universidad y no permitirle la entrada ni salida a quienes quisieran ejercer sus labores profanas y paganas, tales como realizar lecciones programadas por meses, y tampoco siquiera pensar en el desembolso de cheques desde las arcas santísimas de quienes lloran a mares por la pérdida de sus símbolos religiosos. Aquella herejía no podía ser avalada por los cancerberos que mantenían cerradas tales dependencias, los que muestran sus jetas creyentes desde el interior, emitiendo gruñidos que escarmientan a los infieles que aparezcan para desvirtuar el riguroso luto.
“Las actividades académicas y administrativas se encuentran suspendidas por la muerte del papa” era su lei motif, como si en aquella aseveración se infirieran todas las razones que justifican el ocio de sus enclaves.
Sin esperar mayores detalles me alejé de la casa de estudio, como quien se aleja de la Sodoma de la estupidez humana, esperando encontrar mayor cordura en las otras estaciones de la ciudad puerto, la cual me vi obligado a recorrer cual alma en pena, hasta que los muertos hubiesen llorado lo suficiente a sus muertos, y decidieran volver a rehacer los órdenes habituales.
Entonces, entre los sentimientos encontrados, decidí quedarme en este submundo grotesco, abandonado por aquellos que me contrataron y sin poder encontrar a mis amigos, cuyas obligaciones diarias no se veían supeditadas a las histerias de los ilusos.
Y mientras busco un lugar donde depositar los escasos minutos que se me otorgan y que son pagados por las autoridades universitarias, me lanzo al recorrido itinerante del puerto en busca de una luz de mentira, de neón manchado con mierda, en la cual darme de cabezazos como polilla mutante, convertida en docente universitario incapaz de salir libre de los rencores de los años perdidos, mirando el saber desde lejos, como Moisés, sin poder hundir mis cochinos dedos en la tierra santa, aquella felicidad prometida, pero nunca recibida.
Entonces lo supe. Estaba destinado a la miseria e infelicidad. La felicidad se me había prohibido y la vida que se me dio tenía como destino la ejemplificación de cómo no se debe llevar la subsistencia, qué es lo que no hay que hacer para ser feliz. Y soy valiente por querer saber como termina esta triste historia.

Etiquetas: ,

Si no fuera por...

Buscaba un pretexto para salir de aquél lugar. La labia del maestro de religión lo abrumaba con intensidad insoportable. La verborrea vomitada por los labios de aquél Can Cerberus que impedía su escape del Averno: el salón de clases de una universidad pontificia. Nada podía impedir que escuchara la incesante monotonía de los dogmas precipitados en escupitajos certeros a las subconciencias de sus condiscípulos. Más su voluntad librepensadora pudo más; y su corazón palpitó con fuerza. Los latidos hacían inundarse de vigor sus músculos atrofiados. Su piel se erizaba encolerizada. Sus labios se abrieron para proferir un grito desgarrador. Sus pies lo empujaron con bríos hacia la puerta. Sus manos se abalanzaron a la manija. La fuerza de su brazo hizo explotar el cerrojo. Su cuerpo se precipitó hacia el exterior, mientras el maestro se quedaba estupefacto; y sus condiscípulos lo miraban con admiración y, a la vez, con miedo. Mientras las miradas seguían el desarrollo de sus acciones temerarias, la puerta se cerró de golpe, dejándolos a ellos en su claustro involuntario y a nuestro héroe dispuesto a no volver jamás. Al tiempo que bajaba raudo las escaleras para escapar definitivamente de la pesadilla pseudo-medieval de dogmática irracionalidad, se juró a sí mismo no inscribir nuevamente un ramo general animado sólo por lo bien que le sonaba su nombre. Aprendió de la peor manera que "persona humana" no es un concepto filosófico y que, a veces, la religión se disfraza de filosofía sólo para jugarnos una mala pasada a los miserables ateos.

Etiquetas: ,

Miserable miseria

Con dos chauchas pal peso, nos encontramos pidiendo monedas a quien se nos ponga por delante. Claro que no somos pordioseros, más bien somos porfavorseros. Se nos atraganta la saliva en el esófago y las palabras salen atropelladas: "compare, lo que sea su cariño, con lo que pueda, yo de ahí me arreglo y se lo pago". La miserable miseria a la que nos lleva la rebeldía. No se saca nada con querer ser libre. Nos hacemos más esclavos con cada paso que damos, con cada nueva sonrisa hipócrita, con cada minuto robado al tiempo. Nos había cambiado el semblante cuando adquirimos el dinero plástico, (al fin teníamos el ansiado poder adquisitivo) pero cómo nos dolió después haberlo tenido. Olvidamos que se trataba nada más que de capacidad deudora. El ansiado y mortal crédito. Aquél leprechaun pícaro que nos engolosina con su oro y finalmente nos estafa, dejándonos con una mano por detrás y la otra por delante. Echémosle la culpa al capitalismo, mejor no, echémosle la culpa al consumismo. Da igual. Yo me pregunto, ¿en qué nos hemos convertido? ¿No era nuestro antepasado pretérito mucho más feliz en la simpleza de su vida cotidiana? ¿Qué diría el homo erectus que se estiró por vez primera para atisbar el horizonte, bien para reconocer a su presa o a su depredador, o quizás para recoger la fruta inalcanzable del esquivo árbol o para divisar de noche la estrella que lo guiaba? ¿Qué diría ese homínido si supiera las penurias del homo sapiens, milenios después de su gran proeza (el haber estirado el pescuezo para ver más allá, quedandose así para siempre, muy a su pesar quizás)? ¿Qué pensaría de las catedrales de papel, de las rancias instituciones? ¿Qué pensaría de los artilugios facilitadores/complicadores de la vida? ¿Qué pensaría del destino alienado de sus descendientes? ¿Qué resolvería hacer con su vida de erectus después de tener tan abrumadora visión? Probablemente sentiría la pesada carga de la historia sobre sus hombros y se encorvaría nuevamente como la babosa que pisa la sal, retorciéndose en remordimientos por haber siquiera osado levantar la mirada. Se convertiría en el homo poenitens. Y su estirpe sería una adoradora de la tierra, de los rituales atávicos, de la vida en comunidad, del sexo libre, de la propiedad colectiva... al parecer nuestro destino sólo pudo haberse cambiado en su origen, hace milenios. El homo sapiens ya no tiene vuelta. Seguirá depredándose a sí mismo hasta la extinción, o bien, aniquilándose en perfecto equilibrio como la serpiente que se come la cola, así eternamente. Yo seguiré autoaniquilándome, para no ser menos.

Etiquetas:

Miserable feelings

Taciturno,
contemplaré las luces venideras
del otoño implacable

Arreciará pronto la intemperie
El viento se colará por las hendijas
Aullará el solitario perro
Saltarán graciosas las hojas muertas
Vendrán los usureros a mi puerta

El viento otoñal cederá paso entonces
a la escarcha invernal, y yo
taciturno,
me refugiaré


Arreciará con más fuerzas el frío
Me derrotará la humedad ardiente
Sucumbiré a las brasas invernales
Tomaré vino caliente
Comeré sopaipillas y picarones
Me atacará la reuma
Se me entumirán los dedos de los pies

Y la primavera nacerá
y yo, taciturno
he de contemplar
el gorjeo de los pajarillos

El viento seguirá soplando
Pero elevará volantines
Subirán las columnas de humo
De los asados dieciocheros
Tomaremos chicha rancia
Comeremos empanadas de gato
Nos mojará la lluvia repentina
Nos lamentaremos

Así veré llegar el ansiado verano
taciturno,
con la cara al sol

Y nos sofocará el abrasante sol
Imploraremos por la piedad
De una nube pasajera
Las faldas cortas y los ombligos al aire
Nos harán olvidar esas penurias por un rato
Soñaremos con mares, ríos y lagos
Plagados de doncellas deseosas
Miraremos las nubes de algodón
Cortaremos margaritas
Nos ladrará un perro al pasar
Y nosotros, en la bicicleta, lo putearemos
Tendremos sed
Mucha sed y

Taciturno,
contemplaré las luces venideras
del otoño implacable


Etiquetas: ,

la inútil decadencia de la palabra desgastada

Nadie leerá tus hueás
me decía la vieja conciencia
montada en yegua chúcara

Sus coces hediondas a mala onda
iban hiriendo la poca corteza cerebral
que puede heredar en la repartija de mierda neuronal

Y allí sufriendo la muerte de mi persona
encajonado en ánforas de cristal abrumado
me daba cuenta que era miserable
como la puerta que un poema no abre

La clave está en la organización
escuchaba la voz de un flato sin garbo
que me entronaba sus misterios verbilocuentes
pero sólo eran restos náufragos de la palabra

el epílogo triste de quien extraña terremotos
revueltas de estómago en las postrimerías de la razón
algún helado sentimiento resbalando su lapa verde por la pared de los lamentos latinoamericanos
y yo allí apoyándome y manchándome la chaqueta
aquel artilugio de la hombría y la labor

FE y LABOR entronó el rey de adoctrinamientos
y por sobre las espaldas arqueadas
se paseó el vespero fatal del látigo
lacerando a guisa de cristos informes
nuestra dignidad,
o la pregunta de nuestra situación caótica
para acallarla bajo las siete llaves.

y con palabras robadas a una horda de infames
saqueadores y violadores
ordenamos palabras en estanterías roñosas
en quipus hechos jirones por el pisoteo
de la mentira

En pantallas encolerizadas, en fogones de líneas catódicas
en tabulas colmadas de verba subdesarrollada

allí donde el lector ponía su cursor inmundo
clicando las tetas de alguna lolita checa
explotada por una mafia pornárquica
nosotros imponíamos una sinrazón
un garjago último, resbaladizo,
la sombra de un grito de hastío,
la ponzoña inocua amparada por los amos
el chiste inofensivo
la inútil decadencia de la palabra desgastada

Etiquetas: , ,

Profe miserable

oOo
Bakano

oOo

Etiquetas: ,