Le ponís color

Le ponís color chuchetumadre a todas las hueás que aparecen en internet, porque está escrito que cada vez que un símbolo barato y raído se nos aparece ante los ojos el cerebro tartamudea una razón. Como si todo ese ejercicio desentrañador fuese muy distinto al absurdo al sin sentido. Pero en fin nos ahogamos en puras mares de signos queriendo desentrañar las algas marinas de las que hablaba Coloane, aquellas de miles de metros que se asientan en el lecho marino y llegan hasta la superficie estiradas como luengos y perturbadores seres vivos, pero en realidad no existen, porque Coloane escribía desde la comodidad de un escritorio tapizado con el cuero de una res muerta algunos años antes, como si ya importara quien fue ese animal o quien fue Coloane, o qué será de estas palabras colgando en el abismo del tiempo, esperando ser extricadas por la pura pasión de entender o comprender, a guisa de un Champollión eterno y cíclico que vuelve una y otra vez a enterarse de los menesteres de escribanos de antaño.

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Blogger Fiestoforo dijo...

Hola!

9:53 a.m.  
Blogger Translaughter dijo...

Felicidades por tan venturosa osadía, la de escribir menesteres nefastos para nuestra sapiencia.

12:53 p.m.  
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