Desde San Pedro parte III: La noche

Como en todo desierto, la verdadera vida comienza de noche en San Pedro, lo cual nos lleva a encontrar múltiples paradojas en varios aspectos.

Primero es necesario definir los elementos del carrete, los cuales se pueden reducir a unos cuantos: Música, copete, mandanga, marihuana, otras drogas y sexo. Comencemos nuestro análisis a partir de la música.

Hay muchos restaurantes en San Pedro, y la mayoría de ellos se adhieren a la tendencia turística de la zona. Por lo tanto la música preferida es el folklore andino, cuyos exponentes poseen un sitio privilegiado en los locales donde se les requiere sus servicios. Estos músicos son gente de la zona, o avenidos de muchos lugares. Todos muy hippies y folklórico, que lucen sus zampoñas y bombos con el orgullo de una labor pacífica, excepto en el momento que aparecen músicos de otros lugares que osen lucrar de sus lugares ganados después de muchas tocatas. En ese caso, el pacifismo y el flower power se van a la cresta, y nuestros amables hippies se convierten en matones dispuestos a rajarle el paño a los foraneos a la salida del restaurant.

El copete también produce paradojas notables. Es bien sabida la relación simbiótica que existe entre el copete y el turismo, y sin embargo la mayoría de los locales no tienen patente de bar. Casi todos solo cuentan con patente de restaurant, lo que les impide vender alcohol a menos que los clientes además consuman comida junto a sus tragos. por lo tanto, si uno pide solo tragos, algunos locales insistirán al visitante a comprar comida además, y en otros se les dejará en la mesa un par de quesos, papas y aceitunas con el fin de pretender que las personas están consumiendo alimentos en caso que se aparezca la fuerza policial. la hipocresía es status quo en este pueblo.

Las drogas también estan disponibles en San Pedro. Curiosamente, la mandanga es mucho más popular y accesible que la hierba, y hay momentos de la noche en que uno siente que todos están duros. Sus caras deformadas y sus monólogos grupales dan cuenta de ello. La gente habla mucho, pero muy pocos son en realidad los que escuchan. debido a la cercanía de bolivia, la mandanga acá es de una gran pureza y según los entendidos, la mejor del mundo al mejor precio. En cuanto a la hierba, la más común es la prensada de bolivia, tambien conocida como "bolita" la cual deja volado por una hora aproximadamente y después uno queda tan normal como un pimiento. También hay que estimar un tiempo para sacarle todas las semillas, lo que en general te deja con la mitad del paquete que compraste.

El carrete también posee sus fórmulas. Los lugares más concurridos son La Casona, el Grado 6 y el restaurante Quitor. Cada noche tiene su onda. Por ejemplo, los fines de semana son del folklore, y los grupos antes mencionados son las estrellas. La gente baila Saya y Tincu, que son los ritmos más tradicionales de la zona. También es posible terciarse con algunas fiestas electrónicas dentro de los locales, lo que da cuenta de las paradojas de San Pedro. Un local de adobe, con fogatas y barro y música electrónica estridente.

Por orden municipal, todos los locales cierran a las 2 de la mañana. Pero esto no es impedimento para que termine el carrete, ya que existen muchas fiestas clandestinas que esperan el final del carrete oficial para lanzarse. Para ir a estas fiestas solo basta seguir a la multitud de gente que sale de los locales. Uno comienza a caminar con la muchedumbre hacia lugares alejados del pueblo. Las luces se acaban, y la gente camina en la oscuridad. Después de una larga caminata, algunos centinelas en bicicleta con linternas que colocan en sus cabezas comienzan a guiar a las personas a la fiesta. En este lugar generalmente hay una fogata, un dj con musica, parlantes y luces, y la fiesta se extiende hasta la madrugada. Es un buen negocio. Algunos cobran entrada y venden copete adentro.

Algo así es la noche en San Pedro. Llena de cinismos, paradojas, coca y otras cosas. No se pierda los próximos capitulos sobre otros lares de este confín.

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Desde San Pedro parte II: Tierra de debacles



Atascado en este poblado, me siento como un astronaufrago, botado de mi nave sideral y abandonado entre peñascos secos donde el sol lo quemó todo, incluso a mi suerte que yo pensaba era lo que me mantenia de pie hasta ahora. Parajes de sequedad reflejan un espíritu que se ha difuminado y se esconde de los muchos alienígenas que caminan y sacan fotos.


Son tierras de culturas que se pusieron unas encimas de otras y que en la mezcla de solapamiento milenario dejaron cada una su huella inteligible encima de algunas superficies. Tenemos los petroglifos hechos por culturas perdidas en el tiempo, anteriores a la edad del bronze, las cuales se han definido como "Cultura San Pedro" hechos por hominidos que aun se diferenciaban fisicamente del homo sapiens. Luego vino la Cultura Licarantay, famosa por sus momias, alfareria y otras tradiciones que perduran hasta hoy, algunos de las ruinas mas famosas son el Pukará(fortaleza) y la Aldea de Tulor, el cual es un poblado desenterrado en las cercanías de un Ayllu (oasis) que son pequeñas divisiones de tierra dentro del pueblo, que cuentan con irrigacion creadas hace muchos años y que son propiedad de varias comunidades Licarantay. Tambien dejaron su huellas los Incas, con la fortaleza de Catarpe, situada a unos cuantos kilometros del pukara de quitor y que da testimonio de la lucha que existió en esta zona por la hegemonía del área. Solo 50 años duró el asedio de los Incas, antes que llegaran los españoles.

Estos últimos también dejaron su huella como la iglesia de San Pedro, declarada monumento nacional.

¿y qué resulta de todo esto? una cultura llena de contrastes, desconfianzas y personajes que vienen para aca generalmete escapando de algo en su pasado, pero eso será harina del próximo costal que tratará sobre algún otro aspecto de este lugar.

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Desde San Pedro de Atacama

He aqui, hermanos, les traigo el mensaje desde el desierto. La voz que clama se seca de a poco, y su guerguero resquebrajado describirá a continuación lo mas remarkable de este exótico destino.

Para empezar, es un pueblo que se ha quedado en el pasado, a excepción de los muchos sistemas que sirven para sacar plata a el inmenso flujo de turistas que recorren esta tierra en busca de unos cuantos paisajes que pegar en sus decaidas memorias. Una pequeña fotito donde salgan sonriendo para dar cuenta que los años de trabajo le sirvieron para darse el gusto de venir a ser descuerados como pollos por los rapaces entes que se alimentan del turismo. Son ellos entonces, las vacas y gnus que se aprestan a ser devorados por los depredadores que caminan por estas tierras.

Es una tierra de contrastes, donde dentro de una casa de adobe que se derritiría en horas bajo un vendaval se pueden encontrar computadores con internet, bicicletas para arriendo, artesanía, caballos para recorrer los puntos algidos que se consideran los atractivos de la zona. Esta, por ejemplo, el Pukara de Quitor, que fuese una fortalezade los Lickarantay (indigenas denominados por los españoles como atacameños) . En este lugar se pueden ver los cerros de peñascos que los guerreros utilizaban para defender su posicion de los incas y de los españoles. Si usted quiere entrar a esta fortaleza, tiene que pagar una entrada de 2000 pesos.

No se pierda el próximo capitulo que incluye mas detalles sobre la aventura de su servidor en estas tierras lejanas, Chau.

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